Edición N° 29 -

Una Geografía con Historia

Una Geografía con Historia

Publicado el miércoles 27 de septiembre de 2017. Especial por el Prof. Federico Antoniasi para La Voz de Casilda     Caminar las calles de la ya más que centenaria ciudad de Casilda nos descubre una historia particular a cada paso. Sueños, esfuerzos, frustraciones, luchas que delinean el rostro del poblado, sus muecas, sus heridas,

Publicado el miércoles 27 de septiembre de 2017.

Especial por el Prof. Federico Antoniasi para La Voz de Casilda

 

 

Caminar las calles de la ya más que centenaria ciudad de Casilda nos descubre una historia particular a cada paso. Sueños, esfuerzos, frustraciones, luchas que delinean el rostro del poblado, sus muecas, sus heridas, sus arrugas.
Los acontecimientos marcaban el ritmo de los cambios simbólicos. Los boulevares centrales del antiguo trazado de la Villa, llamados en el inicio América y Europa, se convirtieron en Umberto I –tras el asesinato del rey italiano a la vuelta del siglo, en 1900- y Centenario –como homenaje al centésimo aniversario de la Revolución de Mayo, en 1910.


Las plazas barriales, bautizadas con los nombres que aún mantienen en 1889, dieron su tributo a una vida social cada vez más activa. Simonetta se transformó en campo de deportes de Alumni, Belgrano en cancha de Central Argentino y Rivadavia en la de Huracán. La plaza Colón tuvo una historia similar pero un poco más agitada: de los viejos tiempos del monumento a Colón soñado por Pescio y que solamente legara a la posteridad una base, mutó en cancha de Aprendices Casildenses en los veinte, Boca Juniors durante décadas y en velódromo del Ciclis Club en los años cincuenta. La plaza de barrio Alberdi fue solicitada y utilizada por varias entidades desde los años veinte, entre ellos Unión y Talleres.
Solamente las plazas Casado y San Martín mantendrían su fisonomía. En los años de la década de 1920, comenzó la ardua tarea de embellecer cada sector de la plaza Casado, que terminaría individualizándose como espacio con características propias. La rotonda a comienzos de la década de 1920 –cuya emblemática reja los constructores
tanto tardaron en cobrar-, la proyección de una palestra gimnástica frustrada, el diseño de un jardín inglés frente al Palacio Municipal y la instalación de los juegos de niños frente al Social, previo desmonte del frondoso
bosquecillo que allí se encontraba, fueron los primeros pasos. En 1934 el magisterio casildense recordó en su interior el cincuentenario de la Ley Nº 1420 de Educación Común y poco más de veinte años después elevaría
el busto a Domingo Faustino Sarmiento.
En 1943 en el punto de intersección de las plazas se colocaría el monolito que representaba a Carlos Casado, como piedra angular de un futuro monumento. También de la década de 1950 –en el momento del Cincuentenario de la Declaratoria de Ciudad en 1957- aparecerían obras escultóricas como el “Moisés salvado de las aguas”, el “Monumento a la Madre”en el Boulevard Lisandro de la Torre y “Palas Atenea” ubicada en el ingreso de la Biblioteca Popular “Carlos Casado”. La Plaza San Martín fue la sede de la inauguración del monumento al Libertador de América. Su base llegó a presentarse en 1950, después de una ardua tarea de la Comisión formada para tal fin desde los años treinta. La instalación de la estatua ecuestre data del 29 de septiembre de 1953.

La década de 1920 traía nuevas transformaciones.
El centenario de la muerte de Manuel Belgrano legó un busto situado en la plaza central del pueblo. El aniversario del nacimiento de Bartolomé Mitre una placa que aún se ostenta en una de las paredes que da su frente a la calle homónima, antes de llegar a la arteria principal del poblado.
Las calles también se pliegan al espíritu de homenajes de la época. En 1921 Rosario se convirtió en Dante. En 1924 Córdoba transmutó en Estanislao Zeballos. Las dos décadas que siguieron a la declaratoria como ciudad fueron también el momento de las grandes construcciones edilicias de carácter público: el Club Social “Villa Casilda”, la
Jefatura Política, el Teatro de la Asociación Española de Socorros Mutuos, la Escuela Normal, el Palacio Municipal, el campanario y reloj público de la Iglesia Parroquial “San Pedro Apóstol”, el peristilo y la capilla del Cementerio “San Salvador”, los imponentes panteones de las sociedades étnicas, el nuevo edificio de la Escuela Nacional Nº 63 en barrio Trípoli, por mencionar algunos.

Los años del decenio de 1940 fueron la época de los parques. Si bien el extenso Parque Casado, ubicado en las afueras de Casilda, aún brindaba un delicioso espacio para la recreación, en forma de pic nic, bailes o actividades hípicas y atléticas, pronto se sumaron otros proyectos. En 1941 se conformó, junto a la cañada Candelaria, el Parque Balneario Municipal, que contaba con arroyuelo, una frondosa arboleda, un lago artificial, pileta de natación, mástil y el ya tradicional edificio de estilo colonial. El Colonial Park, situado detrás del local de la
Asociación Española, era predilecto para la realización de kermesses, bailes y festivales de boxeo. El Parque Argentino, donde hoy se encuentra la Escuela Nº 209, sumaba actividades futbolísticas y atléticas destinadas a los niños y jóvenes.
Tras muchas polémicas, los boulevares céntricos volvieron a ser el epicentro del cambio: Ovidio Lagos reemplazó al Centenario, Lisandro de la Torre al Umberto I. Los años cuarenta trajeron también el cambio de denominación del barrio Trípoli, llamado en adelante Alberdi. El peronismo también generaría un recambio en los nombres: a mediados de 1950 la céntrica Buenos Aires trocó en Avenida Presidente Perón y el Parque Balneario Municipal pasó a llamarse “Parque Eva Perón”, mientras que el boulevard que recordaba el terruño natal de Casado pasó a
conmemorar el hito fundacional del peronismo con su nueva denominación “17 de octubre”.

En 1950 se realizó además la construcción del refugio de pasajeros en la parada de colectivos del cantero céntrico de Sarmiento y Lisandro de la Torre, con letreros luminosos de publicidad y kioscos anexos, ante la ausencia de una estación terminal de ómnibus.
En el mes de diciembre, culminando ya con las conmemoraciones generadas en torno al “Año del Libertador General San Martín”, la Municipalidad sancionó la Ordenanza Nº 41 denominando con rótulos vinculados a la vida
y trayectoria del General José de San Martín a una serie de calles y barrios de la ciudad.
Así, Remedios de Escalada y Fray Luis Beltrán reemplazaron a las tradicionales Corrientes y Entre Ríos y los nombres Granaderos a Caballo y Yapeyú suplantaron a los populares Villa Romana y La Penca. En 1952 creó la Comisión Pro Busto a Eva Perón, instalado en la confluencia de Buenos Aires y Ovidio Lagos. En 1954, para culminar sus actividades, colocó un cofre especial con toda la documentación emitida por el organismo al pie de la escultura. En el mismo año, para conmemorar el Año Mariano Universal, quedó instalada la escultura de María que recibe a los visitantes que ingresan a Casilda sobre Boulevard Colón.


Hoy el cantero central del Boulevard Lisandro de la Torre en la extensión de Nueva Roma es uno de los principales paseos de la ciudad. Un mástil sobre la intersección de calle Garibaldi nos recuerda que alguna vez atravesó la zona un profundo canal de desagüe de la empresa ferroviaria que dividía al barrio. A comienzos de la década aludida fue rellenado durante la administración del Intendente Hércules Molacchino. Casi la totalidad
de la historia urbana de la ciudad en el siglo XX estuvo marcada por la presencia de calles cortadas, plazas ocupadas y barrios separados por el paso de los rieles por zonas neurálgicas de la traza.

Mencionamos otro lugar emblemático, esta vez fuera del radio urbano, del que muchos casildenses se fueron alejando: el río Carcarañá. En las décadas de 1920 y 1930 estaba instalado en sus cercanías el balneario “San
Tiziano”. Otros lugares eran elegidos espontáneamente como sitios de esparcimiento. Darío Tarquini y el propietario de la empresa de transportes “El Leoncito”, Armando Monti, obtuvieron en 1950 permisos para realizar
viajes en colectivos al río, llegando hasta el puente de hierro, así como a los bailes de campo y otros destinos. Posteriormente, el Club Náutico heredaría esta tradición. Muchos ámbitos quedan fuera de los límites de esta exposición. De muchos otros símbolos, aún desconocemos su origen y trayectoria.
Seguimos buscando. La ciudad se sigue construyendo día a día. Su historia también.

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