Edición N° 86 -

«Los inolvidables» por Federico Antoniasi

«Los inolvidables» por Federico Antoniasi

La Voz del Pueblo nació el 13 de febrero de 1921. Pronto llegará el tiempo del festejo de sus cien años. Titánico logro para una hoja del Interior del país. Desde sus comienzos, abrió sus páginas a una ciudad pujante, llena de ideas y de proyectos. Acompañó el arraigo espiritual y social del Padre Ambrosio

La Voz del Pueblo nació el 13 de febrero de 1921. Pronto llegará el tiempo del festejo de sus cien años. Titánico logro para una hoja del Interior del país.

Desde sus comienzos, abrió sus páginas a una ciudad pujante, llena de ideas y de proyectos.

Pbro. Ambrosio Moyaret

Pbro. Ambrosio Moyaret

Acompañó el arraigo espiritual y social del Padre Ambrosio Mollaret, el sacerdote francés llegado a Casilda en 1906 como Cura Párroco de la Iglesia San Pedro Apóstol y transformado con el correr de las décadas en uno de los puntales de la comunidad, trascendiendo su función religiosa. Siguió de cerca todos los homenajes realizados a su figura, que adquiría los talles de un gigante, hasta el momento de la conmemoración de su cincuentenario al frente de la Iglesia local en 1956 y su muerte poco tiempo después.

También a ese notable puñado de maestros y educacionistas que construyeron la primera agremiación docente con la Federación Provincial del Magisterio. La pluma de Pedro Martí, María Elena Méndez, María Josefa González, Oscar del Rosario Álvarez, Camila Garino de Álvarez, Santos Tombolini, Juan B. Spadaro, tronaba y educaba desde las columnas de La Voz del Pueblo. Los vio sostener denodadamente el proyecto de la Escuela Normal de maestros, impulsando su continuidad en el tiempo y dándole a Casilda un hermoso edificio que aún hoy es baluarte patrimonial.

Los encontró agitando la necesidad de la sindicalización desde 1928, con incesantes artículos sobre la problemática educativa a lo largo de sus dos primeras décadas de vida editorial. Los tuvo como defensores acérrimos de la educación popular de las masas rurales, explicando desde La Voz del Pueblo los beneficios de la escuela en el campo para los hijos de los trabajadores y para los colonos mismos.

Silvio Spangemberg

Silvio Spangemberg

Educó junto a Silvio Spangemberg, reproduciendo semana tras semana los logros y los consejos de la Escuela Nacional de Agricultura. Fue un difusor permanente de las ideas más renovadoras del saber y la práctica agropecuaria modernas y halló en el periódico el espacio adecuado para el éxito de su empresa de extensión educativa. Los responsables de la página nunca dejaron de enorgullecerse y sorprenderse por los adelantos continuos y por la afluencia de alumnos desde todos los rincones de la región, el país, el continente.

 

Agustin Magaldi junto a su padre

Agustin Magaldi junto a su padre

Mostró los grandes avances del joven tenor Agustín Magaldi, instalado en Rosario primero y en la Capital más tarde. En sus notas supieron los pueblerinos la suerte de aquel muchacho formado en tablados improvisados, en escenarios de purretes y actos escolares. Allí también conocieron sus vueltas a Casilda para admirarlo en los grandes teatros Casado e Italiano.
Secundó las pasiones de celuloide de don Julián Fuster, en los cines Moderno y Casado. Despertó número a número la curiosidad de los vecinos casildenses insertando esas rutilantes primicias de la pantalla grande, que se traducían más tarde en afluencia copiosa a las salas de espectáculos.

Hizo bailar a muchedumbres enteras al son de Juancito Rainone, o de los acordes de José Reyero, Pedro Malfasi, Mattei, Moine, Pascuali, Pellitieri, Tasselli y tantos otros.

La página de Sociales, entre las hojas número cuatro y seis, invitaba a deleitarse en bailes, veladas y kermesses, en el centro, en los barrios, en el campo, en los pueblos.

Edgardo Richezze

Pidió cada vez que hizo falta por la vuelta de las clásicas retretas de la banda, la del histórico César Mastroiacovo, la de su sucesor el emblemático Edgardo Ricchezze. Las páginas de La Voz del Pueblo también supieron ser una fiesta inacabada.

Alentó el inicio y el crecimiento en el mundo de las letras de un destacado círculo de jóvenes intelectuales locales, como Fabio Berraute, Héctor M. Lagos, Ismael Rubens. Atisbaderos, poesías, ensayos de interpretación, textos históricos y documentales, salían a la luz en cada nueva tirada y daban sentido al derecho de libre opinión en una época en que la publicación de libros y folletos resultaba dificultosa en el medio local.

Polemizó incansablemente con el rival periodístico Horacio H. Belga, en cruces enconados, furiosos por momentos, pero despidiendo respetuosamente al colega fallecido en 1951 y recordándolo año tras año a partir de esa fecha. En el fuego cruzado y la altura de la consideración mutua entre La Voz del Pueblo y La Nota de Caseros se condensan décadas de historia del periodismo casildense.

Más allá de la pertenencia política de sus Directores, fuertemente ligados al radicalismo de su época, la hoja aplaudió las buenas obras del buen gobierno y criticó los malos pasos.
Así lo hizo con el primer Intendente electo Juan Luraschi, demócrata progresista, especialmente con su cruzada por la pavimentación de las primeras calles de la ciudad y el levantamiento de las vías del antiguo Ferrocarril Oeste Santafesino.

O con el peronista Hércules Molachino, primer obrero en acceder al cargo y gran propulsor del crecimiento urbano de Nueva Roma. O con el incansable Avelino Lottici, demócrata también, modernizador de la ciudad, constructor de un férreo programa de desarrollo que Cortés siguió atentamente desde cada edición de su periódico.

Avelino Lóttici

Avelino Lóttici

Promovió los tantos quehaceres de Don Santos Tosticarelli. Sus iniciativas en relación con la radiotelefonía o la aviación, sus desvelos por la defensa del patrimonio y la construcción de un museo que resguardase la memoria colectiva de los casildenses. Hizo carne la idea de que un pueblo sin historia se condena a repetirse, pierde su capacidad creativa.
Se entusiasmó con cada jornada deportiva, haciendo de las últimas páginas de cada fin de semana un verdadero estadio, para el análisis de cualquier manifestación deportiva que se efectuara en la zona. Promocionó a jóvenes de todas las disciplinas y en todas las épocas: Ercole, Sánchez, Cattena, Bossi, Pita, Griffa, Gerbaudo, Nizzo, Mattei, Núñez, Lombardi, y tantos otros nombres que la edición entera no alcanzaría a reflejarlos.

Construyó periodismo y civilidad. Apoyó los esfuerzos de numerosas personalidades que definieron en distintas épocas el ritmo de vida de Casilda.

Quien se acerque a la Biblioteca Popular “Carlos Casado” o al Museo Municipal o al mismísimo archivo del periódico y se detenga un momento a pasar las páginas de las colecciones allí alojadas, sentirá ese soplo de historia de Casilda que sale de cada noticia. Volverá un instante a la ciudad de otros tiempos y encontrará en ella el grato recuerdo de sus “inolvidables”.

Porf. Federico Antoniasi

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1 Comentarios

  • agustin secreto
    18 marzo, 2020, 10:21 pm

    excelente trabajo de periodismo de investigación historica y valioso homenaje y reconocimiento a quienes hicieron grande a esa hermosa y progresista ciudad

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