La semana pasada el Gobierno Nacional firmó en la quinta de Olivos los cuatro contratos pendientes para entregar en concesión los corredores viales mediante el sistema de participación público-privada. Por ende, selló que desde el 1 de agosto ya no se cobre el peaje en las cabinas instaladas en la ruta 33, en el límite entre Casilda y Pujato y también en la que está cerca de Venado Tuerto.
El temor de la mayoría de los trabajados que residen en Casilda y Pujato es que deban trasladarse muchos kilómetros para mantener su puesto de trabajo.
El motivo del cierre, obedece a que el mantenimiento de la traza recae ahora sobre el consorcio encabezado por la constructora Helport, responsable de la obra de la autopista que unirá a Rufino con Rosario. Quien estará a cargo de la concesión será la empresa Corredor Panamericano II.
Se supo que seguirá adelante el servicio de Seguridad Vial, la balanza y que habrá seis meses de plazo para demoler las isletas actuales que quedan sobre la ruta. También debe ser retirado el techo, semáforos, cartelería y barreas.
Se calculan que unas 80 familias entre ambos peajes quedan a la espera de una reubicación. Tras 27 años el peaje de la Ruta 33 deja de funcionar y un futuro muy incierto a sus trabajadores.



