Casilda son mis cimientos. Una fuerza y una energía que me acompañan siempre y forman parte de quien soy. Cumplir 119 años es celebrar una gran historia colectiva, pero también volver sobre esos pequeños mapas íntimos que nos hicieron ser quienes somos.
Para mí, Casilda es el lugar desde donde aprendí a mirar el mundo. Es la familia, las amigas y los amigos, las cuatro plazas como territorio inevitable del encuentro y el Club Atlético Alumni, nuestro club de toda la vida. Son aquellas noches de verano, los juegos de la infancia, el llamado desde casa avisando que era hora de entrar, algún raspón que todavía guarda su historia y tantas risas compartidas junto a mis dos hermanos.
Con los años la vida me llevó a Rosario para estudiar y recorrer otros caminos. Pero aquel primer aprendizaje vino conmigo. Porque fue en Casilda donde aprendí que la identidad se construye en comunidad. Y que la solidaridad y el compromiso adquieren sentido cuando se vuelven parte de nuestra manera de vivir. Allí aprendí también el valor de lo público: en la Escuela Carlos Casado durante la primaria, en el Comercial durante la secundaria, en cada espacio compartido. Aprendí a tender una mano y a comprender que nuestros proyectos personales siempre se entrelazan con los sueños de los demás.
Quizás por eso volver es mucho más que regresar a un lugar. Es seguir siendo de ahí: de la casa familiar, del mate con los de siempre, de reconocerse en una vereda y descubrir que, aunque hayan pasado los años, hay afectos y pertenencias que permanecen.
Felices 139 años, mi Casilda, mi lugar. Gracias por ser familia, afectos, recuerdos y futuro. Por aquellas cuatro plazas que fueron nuestro mundo cuando éramos chicos y por haberme enseñado algo que todavía llevo conmigo: que la vida, como una ciudad, se construye siempre con otros.
Varinia Drisun
Diputada provincial
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