Edición N° 24 -

LENGUAJE INCLUSIVO.

LENGUAJE INCLUSIVO.

Por Marcela Ruiz* La lengua española vuelve a ponerse en estado de alerta. Hoy es el turno del lenguaje inclusivo. Lo que se debe considerar, antes de entrar de lleno en este terreno, es que las marcas de femenino y de masculino vinculadas con el género, no están relacionadas con el sexo de las personas.

Por Marcela Ruiz*

La lengua española vuelve a ponerse en estado de alerta. Hoy es el turno del lenguaje inclusivo. Lo que se debe considerar, antes de entrar de lleno en este terreno, es que las marcas de femenino y de masculino vinculadas con el género, no están relacionadas con el sexo de las personas. Así, la silla no es una nena ni el sillón es un varón. Dicho esto, queda claro que género tienen las palabras y sexo (característica biológica de ciertas especies vivas) tienen las personas; por lo que aludir a género cuando se trata de personas es un error de base. En consecuencia, si se pretende usar, obstinadamente, la palabra género para referir a varón o mujer, lo apropiado sería decir género biológico o género natural.

La teoría del español, que muchos desconocen y que deberían estudiar, expresa que el género gramatical (o existencia de clases nominales) es una característica arbitraria de los sistemas lingüísticos naturales, un sistema de clasificación nominal que poseen algunas lenguas en que los elementos nominales son clasificados dentro de un número finito de clases, para las cuales generalmente hay reglas de concordancia. El género es una propiedad lingüística en un idioma, y no hay una necesidad lógica en su relación al sexo biológico. Aunque en ciertas lenguas(por ejemplo las indoeuropeas) uno o varios de los géneros se usen mayoritariamente para uno de los sexos biológicos, seguramente en ninguna lengua del mundo para seres sexuados hay relación necesaria entre sexo biológico y el género de la palabra para designar al ser animado. Esto se debe, fundamentalmente,a que no hay correspondencia inmediata necesaria entre los significados de una lengua y la clase de entidades extralingüísticas.

El lenguaje inclusivo podría definirse como un sistema de comunicación en el que se privilegia lo no binario, o sea, ni masculino ni femenino; sin marcación de sexo. Utilizan la letra E para evidenciar la inclusión y dejan de lado el uso de las letras o (marca de género masculino) y a (marca de género femenino).

Santiago Kalinowski, director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras sostiene que el lenguaje inclusivo noes algo propio de la lengua de los adolescentes. Es el resultado deun proceso social de lucha por la igualdad de los derechos entre el hombrey la mujer. Los adolescentes son una comunidad muy activa en el compromisoque asumen en distintas causas. Por eso, son uno de los grupos que más lo incorporan.

¿Por qué se llegó a esto? Porque hubo quienes consideraron que el español tiene un masculino genérico, o sea, el género masculino cumple dos funciones y el femenino sólo una. Entonces pensaron que eso era un rasgo machista que invisibiliza a la mujer. Y se propuso esta forma de intervención lingüística.

Este incipiente fenómeno retórico pudo haber llegado para quedarse, aunque, a decir verdad, si bien la lengua tiene un aspecto progresivo de cambios a través de los años, no menos cierto es que hay estados de la lengua que naturalizan, registran y adoptan determinadas formas. El tiempo dirá qué va a pasar con este lenguaje inclusivo, que, por ahora, parece ensañarse sólo con el lenguaje, pero no con las costumbres que las personas tenemos (por citar sólo un ejemplo: en las largas colas que se hacen para hacer un trámite, no se les cede el turno a las mujeres para que sean atendidas primero).

El uso de nosotros y nosotras, los niños y las niñas,todos y todas indica, además de ser antieconómico y limitantes de la capacidad de abstracción, que se trata de desdoblamientos artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. Debemos recordar que también se pretendió instalar el símbolo de la arroba para reemplazar las vocales (nosotr@s). Y como este símbolo resultó confuso, se lo reemplazó por una x (nosotrxs). Además de impronunciables al momento de hablar, un disparate en términos de escritura. Como solución, se pretende imponer la letra «e».

Quienes promueven este tipo de lenguaje, lejos de darse por vencidos, pretenden expandirlo no sólo en la Argentina, sino también en España, Chile, Colombia y Uruguay.

Creo, como la lingüista Concepción Company, que los intentos de forzarla igualdad de género (biológico) empobrecen el idioma y, también como ella, creo que vivimos enuna sociedad machista, pero nuestra lengua se compone de una acumulaciónde tradicioneshistóricas y para permitir que siga funcionando como tal, no deben acelerarse demasiado algunos cambios porque la gramática es un repositorio histórico. Si queremosforzar sus mecanismos, estamos generando una gramática anómala.Somos seres históricos gracias a que tenemos gramática, somos seres humanosgracias a que tenemos sintaxis. Eso nos permite transmitir conocimientos entregeneraciones y registrar hechos.

Hay que educar y crear igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres; la lengua no se va a modificar hasta tanto no se modifique la sociedad en la que interactuamos. Se está queriendo forzar al lenguaje a hacer algo que no están dispuestas a hacer las personas.

El español irá tomando el rumbo que indiquen los cambios que se vayan dando paulatinamente, en una suerte de agiornamiento, pero no va a cambiar por la arbitraria decisión de nadie. La lengua española tiene una tradición sujeta a una gramática y a un sistema, que es arbitrario y que es convencional. Quienes no entiendan esto, tampoco podrán imponer su postura.

*Prof. Castellano, Literatura y Latín

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