Edición N° 89 -

LA LEY DEL MENOR ESFUERZO

LA LEY DEL MENOR ESFUERZO

LA LEY DEL MENOR ESFUERZO – por Ricardo J. Arnoldi “Esfuérzate por ser feliz” (Desiderata) Esta Ley nunca fue decretada, ni propuesta ni promulgada. Pero tiene vigencia natural en el ser humano, en tanto y en cuanto reinen el pesimismo, incertidumbre de futuro, perspectivas apocalípticas o falta de estímulos. No es una ley que hace diferencias

LA LEY DEL MENOR ESFUERZO – por Ricardo J. Arnoldi

“Esfuérzate por ser feliz” (Desiderata)

Esta Ley nunca fue decretada, ni propuesta ni promulgada. Pero tiene vigencia natural en el ser humano, en tanto y en cuanto reinen el pesimismo, incertidumbre de futuro, perspectivas apocalípticas o falta de estímulos.
No es una ley que hace diferencias entre pobres y ricos, o entre intelectuales y analfabetos. Cualquiera puede sentirse tentado a que esa presunta ley sea parte de la vida. Por lo tanto conviene que nos propongamos una reflexión sobre su vigencia.
El tango “Cambalache” puede ser una muestra de una tendencia que nos induce a apoltronarnos cómodamente en el menor esfuerzo. Últimamente se ha puesto en dudas el beneficio del mérito y es entonces que nos da lo mismo “ser un burro que un gran profesor”.
Los que recordamos la época escolar, no olvidamos que los estudiosos padecían el “bulling” proveniente de sus compañeros. Sin embargo, la misma vida se encargó de demostrar que no fue lo mismo ser estudioso y esforzado que desdeñoso.
Lo importante y novedoso del “esfuerzo”, es que puede ser practicado por los que menos tienen. Por el contrario, los que han recibido todo hecho o con muchas facilidades, no siempre sienten la necesidad o apremio de superarse y progresar.
Todos los seres humanos han recibido dones, atributos o talentos. Algunos, recibieron dones intelectuales, otros habilidades manuales, otros aptitudes físicas. Y todos tienen una obligación implícita de hacer uso y multiplicar esos dones o talentos, para beneficio propio y de la sociedad. Basta con leer en el Evangelio la parábola de “los talentos” , para entender mejor esta obligación. (Mt. 25, 14-30 y Lc. 19,11-27). No importa el credo que cada uno profese, es para todos.
El Servicio, que es expresión noble, concreta y mensurable del amor, es una práctica que requiere esfuerzo y donación. Es un “compartir” lo que cada uno es y lo que cada uno tiene. Y beneficia a toda la humanidad.
Nunca el igualar para abajo es productivo ni estimulante. Existen virtudes que provocan la mejor distribución y coparticipación, citando como por ejemplos: la Solidaridad y la Empatía.
Nuestra sociedad debe proponerse tomar conciencia de que el esfuerzo y la constancia, son valores beneficiosos para todos.
El doctor Abel Albino nos recitaba en sus visitas:

“No son jamás, en la labor humana,
vano el afán, ni inútil la porfía,
El que con fe y valor lucha y confía,
los mayores obstáculos allana”.

Ricardo J. Arnoldi – Rotary Club Casilda

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