Edición N° 34 -

El Pulso de Casilda. por Federico Antoniasi

El Pulso de Casilda.  por Federico Antoniasi

Primer momento: Febrero de 1921. Ve la luz un nuevo proyecto periodístico, titulado por sus fundadores –Delfín J. Cortés, L. Arturo Cortés, Miguel Ángel Della Cella, Andrés Zapata Giménez– con el sugestivo nombre de “La Voz del Pueblo”. Casilda vivía un conflicto político continuado en el tiempo, que afectaba a las ramas ejecutiva y deliberativa

Primer momento: Febrero de 1921. Ve la luz un nuevo proyecto periodístico, titulado por sus fundadores –Delfín J. Cortés, L. Arturo Cortés, Miguel Ángel Della Cella, Andrés Zapata Giménez– con el sugestivo nombre de “La Voz del Pueblo”.
Casilda vivía un conflicto político continuado en el tiempo, que afectaba a las ramas ejecutiva y deliberativa del poder local.
Recién entre 1922 y 1923 comenzaron a estabilizarse las tensiones que en los años anteriores se habían visto recrudecidas. Batallando contra los obstáculos financieros y políticos, la nueva página prosperó y, lo que es todavía más alentador, mantuvo su regularidad semana tras semana, cosa no muy fácil para muchos de los periódicos de la época en ciudades pequeñas del Interior del país.
Transformado durante varios años en bisemanario, los casildenses se enteraron en “La Voz del Pueblo” las noticias de una ciudad que cambiaba, que comenzaba a modernizarse.


Durante la década de 1920 pudieron asistir a las funciones de cine y teatro del Italiano, el Casado y el Colón, antes de la mismísima proyección de las películas y las obras, a través de los comentarios incluidos en las crónicas del periódico. Pudieron disfrutar de los partidos de la Liga Casildense de Fútbol siguiendo el despliegue de los cotejos en los relatos escritos en las páginas finales de cada nuevo número. Aunque no lo sepamos –solamente porque se perdieron los ejemplares- seguramente “La Voz del Pueblo” acompañó la seguidilla de triunfos del primer campeón que no saliera de Casilda, cuando en 1922 el Zavalla Atletic Club se quedara con el trofeo del más popular de los deportes. En una década vio campeón a casi todos los equipos casildenses y también vio arribar, uno tras otro, a Huracán, a Nacional, a Tiro Federal y a los clubes de los pueblos de la zona que, poco a poco, se sumaban a los torneos oficiales.
Marcó el pulso de los grandes temas que agitaban el ritmo de la localidad. Im-pulsó desde sus páginas la realización de las obras sanitarias de alumbrado y aguas corrientes, la pavimentación de la ruta que unía con Rosario y la de las primeras calles del centro urbano. Felicitó a la ciudadanía por cada nueva escuela, club o negocio instalado. Y nunca dejó de cuestionar a las autoridades o al pueblo cuando el desgano o la desidia retrasaban alguna necesidad impostergable.


Segundo momento: Mediados de la década de 1950. Los años en que se convierte en una marca de Casilda la pluma ágil, punzante y observadora de Delfín Héctor Cortés, que bajo los más diversos seudónimos supo contarle a los casildense todo lo que veía de tradicional y de nuevo en la ciudad.
Describió la nueva fase industrial de Casilda que se abría ante sus ojos, siguió con entusiasmo a cada nueva institución que surgía en el quehacer cotidiano como muestra del empuje ciudadano. El periódico siguió adelantando a los vecinos aquellas grandes proyecciones del Astral y del Moderno, los regocijó de-tallando palmo a palmo los festejos de carnaval, los grandes bailes populares en la ciudad y en el campo, el arribo de las más reconocidas orquestas típicas y características de Rosario y de Buenos Aires. Los simpatizantes de todos los colores y de todas las camisetas, se enfervorecieron con las crónicas semanales de “La Voz del Pueblo”, que quién sabe cómo, aparecía en todas las canchas, todos los días donde hubiese cotejo de la Liga Casildense o de la Liga Independiente de Fútbol, de la Asociación de Básquet o la de Bochas o Pelota a Paleta o Ajedrez o lo que fuera.
Cada página de cada número del semanario era una buena nueva sobre un nue-vo aporte para los barrios de la zona suburbana de la ciudad: primero alumbrado, después vecinales, más adelante la capilla o la escuela, tras de ello el pavimento o las cloacas. Ninguna necesidad parecía escapársele a los editores del periódico. Cuando la gestión de la recordada Leonor Sánchez se sumó al proyecto editorial, Don H

éctor pudo dar rienda suelta a su máquina de escribir para dar vida a un insoslayable relato sobre la ciudad de todos los tiempos.


Tercer momento: Comienzos del siglo XXI. Nuevas técnicas y nuevas modalidades de presentación del periódico, otras formas de la publicidad, otros colores. La comunicación con el vecindario realizada desde otros parámetros, pero manteniendo una línea de continuidad con aquellos viejos tiempos. La manisfestación más clara fue la creación del Album Histórico de “La Voz del Pueblo”, editado en el año 2011 por sus actuales Directores, Marcelo y Javier Cortés; junto a un prestigioso equipo de colaboradores, conmemorando los 90 Años este periódico, que se su

 

mó a los grandes álbumes de la década del 1930 y 1970 y a numerosas ediciones especiales a lo largo de casi un siglo..

 

Una nueva generación va camino al centenario de vida periodística. El desafío de mostrar las tramas de una ciudad que merece volver a ser un importante centro de irradiación cultural para toda la región. El desafío de ser “que se ha ensanchado, ha multiplicado sus orígenes, sus experiencias, sus realidades.
Un futuro promisorio, tras la huella del ayer: la de seguir caminando, semana tras semana, de la mano de la ciudad que lo vio nacer.

 

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